Desde muy pequeña sufrí un maltrato físico y emocional… A los 27 años, con un hijo de 4 años y un bebé recién nacido, me diagnosticaron cáncer terminal a los huesos y me dieron 3 meses de vida. El impacto fue tal que sólo sentía rabia y violencia contra los doctores… contra todo… negaba la enfermedad.

Una amiga y ex-profesora de universidad se enteró de mi estado, vino a visitarme, y me comentó acerca de la PNL como posible vía de sanación. Comencé a leer al respecto, poco convencida en un principio, sin embargo luego llegué a esta reflexión: si se puede desprogramar una idea, una sensación, una emoción, por qué no se podría desprogramar una enfermedad. Eso me hizo mucho sentido.

Meta-Objetivo

Entonces fui a ver a mi amiga. Lo primero que me dijo fue: “Ok Fabiola, tienes cáncer. ¿Y para qué quieres sanar?” Yo quedé un tanto perpleja y le dije que para mis hijos, para verlos crecer, que para mi familia, para que no lloraran más. Y ella me contesta: “No señora, cuando descubra para qué quiere sanar, vuelva”.

Luego comprendí una de las premisas básicas del PNL: siempre hay que llegar a uno mismo, de lo contrario el verdadero deseo no se activa. Eso es esencial para el cambio.

La terapeuta me fue guiando hacia ese verdadero deseo, me conectó con mis talentos, con mis habilidades, sin antes pasar por el dolor de darme cuenta que nunca me gustó lo que estudié, que no me gustaba la vida que llevaba, que nunca había sido feliz… y que estaba llena de odio, un odio profundamente arraigado en mi psiquis, del cual nunca pensé sería capaz de liberarme: la verdadera razón de mi enfermedad.

Lenguaje del inconsciente

Cuando la terapeuta me pidió que visualizara mi esqueleto sucedió algo extraño: en vez de ver un esqueleto convencional, lo que vi fueron mis huesos llenos de vendas sucias que me daban asco. Eso es muy sorprendente, porque en general la mente tiene el registro de los esqueletos que nos muestran en el colegio… Mi trabajo terapéutico consistió en sacar esas vendas una por una hasta poder visualizar mi esqueleto blanco brillante como el papel fotográfico.

Está es otra de las primicias fundamentales de la PNL: lo que sea que veas es real para ti y al atender esa realidad, la asociación de sanación es total. En PNL no se juzga, cada cual tiene su propio mapa mental, muy personal, esa es la realidad que hay que atender.

Sanación

Fue así como después de meses de arduo trabajo diario limpie mi esqueleto y sane mis heridas emocionales de rabia y soledad, poco a poco fueron desapareciendo los dolores hasta que ya no necesité tomar calmantes… Me realizaron todos los exámenes y para la sorpresa de los doctores: ¡estaba sana!.

Está experiencia transformó profundamente mi percepción de la vida y nació en mi una pasión extraordinaria por la PNL, las Imaginerías Curativas, y toda la relación entre cuerpo, mente y espíritu. Muy pronto comencé a ver pacientes  con los más diversos trastornos y enfermedades y después de casi 15 años y alrededor de dos mil pacientes atendidos, mi terapia ha evolucionado permanentemente pues, dentro de mi visión holística del ser humano, he ido integrando diversas técnicas que la complementan, otorgándole un sello muy personal.